En 1781, una terrible epidemia azotó a la región vasca de Guipúzcoa, causada por el hedor intolerable que se sentía en la Iglesia parroquial de la multitud de cadáveres enterrados en ella. Carlos III manifestó su preocupación, y proveyó una ley mediante Real Cédula del 3 de abril de 1787, mandando que en todos los reinos se volviese a la práctica “según lo mandado por el Ritual Romano.
(De un capítulo de esta exposición: bidilafragua.buap.mx/expo-virtuales/exhibits/show/libros-impresos-muer)